
Las lluvias del invierno no prevendrán la sequía del verano en España
Lluvias récord en invierno, pero el verano en España amenaza con sequía: ¿por qué el agua no alcanza para todos?
La península ibérica ha registrado durante los primeros meses de 2026 lluvias extremas e históricas, con precipitaciones que en muchas zonas han superado el doble de lo habitual. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el 66% de las localidades españolas, especialmente en el centro y sur del país, ya han acumulado más del doble de lluvia respecto a la media para esta época del año. Sin embargo, las lluvias fuertes del hiverno no prevendrán las sequías del verano, cuando la escasez hídrica suelen agravarse como se ha notado en los años pasados.
Lluvias torrenciales y sus consecuencias
Las intensas precipitaciones, agravadas por la crisis climática, han provocado inundaciones en numerosas ciudades, generando caos en infraestructuras y desplazamientos. Según RTVE, las lluvias torrenciales han sido especialmente virulentas en el centro y sur de España, donde se han registrado récords históricos de precipitación en solo dos meses. Un informe reciente de Público señala que la crisis climática está aumentando la intensidad y frecuencia de las lluvias torrenciales en España, pero también está prolongando los periodos de sequía. El agua que no se filtra al subsuelo se pierde en escorrentías o inundaciones, sin contribuir a la reserva hídrica.
Los expertos insisten en que, aunque las lluvias recientes han aliviado temporalmente la situación, no son suficientes para compensar años de sobreexplotación de los acuíferos y la falta de infraestructuras de almacenamiento. Asi qué, incluso las lluvias no prevendrán la sequía en España. Además, advierten que, si no se toman medidas urgentes, el verano podría traer consigo restricciones de agua en varias regiones. Ana Abellán, experta en gestión del agua, explica que la urbanización del suelo impide que el agua de lluvia penetre en el subsuelo, reduciendo la recarga de los acuíferos. Aunque las capas freáticas han subido en algunas zonas, las prácticas intensivas de consumo de agua y la falta de políticas de gestión sostenible siguen poniendo en riesgo el suministro a medio plazo.
¿Qué se puede hacer?
Ante este escenario, los especialistas recomiendan invertir en sistemas de recarga artificial de acuíferos, mejorar la gestión del agua en la agricultura y promover el uso responsable en las ciudades. También subrayan la necesidad de adaptar las políticas públicas a la nueva realidad climática, donde los extremos —inundaciones y sequías— se alternan con mayor frecuencia.